martes, 9 de octubre de 2012

Banquete que nadie queria

Había una vez una reina muy prepotente a la que le gustaba comer humanos para sus banquetes del día de los inocentes que festejaba una vez al mes cuando era luna nueva. 

Estos humanos solían ser gordos e inservibles para la vida de la monarquía. En general eran guardianes sin calzones, grandes, malos, que tenían la costumbre de hablar en nombre de todos cada vez que estos tenían una duda. Es decir el miedo personal lo masificaban para responderse a si mismos. En definitiva, eran hombres gordos sin autenticidad. 

Resulta que un día la reina hizo un gran banquete: a el asistieron todos menos ella y ella se burlo de aquella broma tan grande que había hecho  que  festejo en otro lugar al cual asistieron todos menos ella. Y se río mas aun todavía que todos la vinieron a buscar para festejar con ella pero en silencio.

Se reunieron entonces, el conejo Margarito, la cantante Gilda, y ella a tomar el te en el jardín de la mansión de la reina. La mansión era tan pero tan pequenia que apenas cabían dos adentro y se tenían que turnar para tomar el te. 

Nadie se había comido al banquete gordo porque todos fueron a buscar a la reina para festejar su ausencia. Hubo algunos que le llevaron regalos, anillos, cartas escritas a mano, copas, relojes de no tiempo, y hasta un par de medias.

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